Educación y crecimiento económico: cómo invertir en la educación de las mujeres transforma toda Colombia

Es indiscutible que la educación es una de las herramientas más poderosas para cerrar brechas de desigualdad, y cuando de mujeres se trata, su impacto se amplifica a nivel familiar, comunitario, regional y nacional. En Colombia, incrementar el acceso a la educación superior para mujeres no solo mejorará sus condiciones de vida, también impulsará directamente el desarrollo económico y social del país. Pero ¡veamos!, ¿qué dicen las cifras?

Cifras a nivel mundial evidencian que invertir en la educación de las mujeres tiene un efecto multiplicador. Según datos del Banco Mundial, cada año adicional de educación secundaria para las mujeres puede aumentar sus ingresos hasta un 20%.

¿Y en Colombia?

  • De acuerdo con un informe del DANE, en 2022, el 57% de la población empleada en el país estaba constituida por mujeres. Sin embargo, solo el 20% ocupa cargos directivos, una realidad ligada a su acceso limitado a educación superior y oportunidades de crecimiento profesional.
  • Un estudio de McKinsey & Company indica que cerrar la brecha de género en el mercado laboral podría aumentar el PIB colombiano en un 20% para 2030.

En otras palabras, educar y capacitar a las mujeres no solo mejora su futuro individual, sino que además tiene un retorno económico positivo que nos beneficia a todos.

Educación superior: la herramienta que elimina barreras

Hemos tenido avances, no es un secreto. Pero aún así, muchas mujeres colombianas enfrentan barreras económicas y culturales que limitan que puedan tener acceso a una universidad o estudio técnico o tecnológico.

  • Un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló que el 53% de las jóvenes en zonas rurales no accede a educación superior por falta de recursos.
  • Más de 50% de las mujeres en hogares vulnerables abandonan sus estudios para dedicarse al cuidado de la familia, perpetuando un ciclo de pobreza intergeneracional.

Fundaciones y programas de apoyo educativo, como los que impulsamos en la Fundación Iosong, tienen el poder de cambiar esta narrativa, generando un efecto en multiplicador:

  1. Más mujeres con educación superior → Mayor empleo formal → Mejor bienestar económico para familias → Reducción de la pobreza.
  2. Nuevos referentes femeninos → Inspiración para las próximas generaciones.

Una inversión para el futuro

Después de ver estos datos, podemos decir sin temor a equivocarnos que invertir en la educación superior de las mujeres colombianas no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia fundamental para el desarrollo económico y social del país. Al eliminar barreras económicas y culturales, Colombia no solo transformará el futuro de miles de mujeres, sino que construirá una sociedad más próspera y equitativa.

En la Fundación Iosong estamos 100% comprometidos con esta misión: mil mujeres formadas, mil vidas transformadas, y un país entero con más oportunidades.

 

 

Fuentes consultadas:

  1. Banco Mundial. El poder económico de la educación para las mujeres.
  2. DANE. Indicadores de mercado laboral en Colombia.
  3. McKinsey & Company. Women Matter: un mundo equitativo beneficia la economía global.
  4. UNESCO. Desafíos de género en educación STEM.
  5. OECD. Education at a Glance 2022.
  6. Banco Interamericano de Desarrollo. Educación y acceso en América Latina: el caso de las mujeres rurales.

Por: Laura Bolívar Echeverri